El maravilloso mundo del Senniaf y los albergues, un paraíso de abusos en Panamá.
Por: Valesca Ricardo
El curioso hallazgo de una niña de doce años, en el techo de un albergue en la localidad de Tocumen, el pasado 12 de febrero del 2021, desencadenó una serie de denuncias e investigaciones por parte de autoridades nacionales. El resultado de estas investigaciones fue agrupado y presentado, posteriormente, en un reporte elaborado por la subcomisión legislativa, que integran la diputada suplente independiente Walkiria Chandler y sus colegas Petita Ayarza, del Partido Revolucionario Democrático y Yesenia Rodríguez, del Partido Panameñista.
Dichos reportes revelaron escandalosos abusos sexuales, físicos y psicológicos a los que fueron sometidos niños, niñas y jóvenes, en estado de vulnerabilidad, en albergues de paso. Todo esto generó una ola de indignación y multitudinarias protestas a nivel nacional. Sin embargo, exponer la realidad que se vivía en los albergues, causando conmoción en todo un país, no fue suficiente para lograr un cambio en el inestable sistema del Senniaf, pues, a un año de este bochornoso episodio los abusos continúan, las condiciones de los albergues son iguales e incluso peores, los interrogantes siguen sin ser resueltos, muchas víctimas están aún sin identificar y los culpables de estos abusos no han tenido represalias.
En marzo del 2021 Luego de extensas investigaciones, las autoridades lograron identificar más de 21 niños víctimas de abusos, no obstante, estas cifras oficiales dejan un marco amplio de casos no reconocidos aún, como es el caso de Kimberly Bermúdez.
Albergue:
Se entiende por albergue a aquellas casas temporales de protección para niños en estado de vulnerabilidad y que son financiadas por el gobierno, específicamente, por la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf).
KIMBERLY BERMUDEZ

Kimberly es una joven muy particular, su cabello teñido con los colores del arcoíris, quizás es la analogía más apropiada para ella, puesto que ha logrado surgir como algo precioso luego de tantas tormentas. Con sus manos entrelazadas y dejando a la vista de los ociosos ,un tatuaje en forma de fuego , en el dedo medio de su mano izquierda, recuerda con dificultad como fueron los nueve años que permaneció en albergues de paso, bajo la absoluta responsabilidad del estado. Era la hija del Senniaf.
Kimberly ingresa, con diez años de edad, a los albergues por problemas de riesgo social, maltrato físico e intento de abuso sexual. Desafortunadamente provenía de un hogar vulnerable y con muchas carencias básicas.
Fue internada en un comienzo en el hogar de paso de Penonomé, sin embargo, estuvo recorriendo varios albergues dentro y fuera de la capital durante nueve años. Su experiencia en los diferentes albergues, evidencia una amplia brecha entre las capacidades reales de la sede principal, en la provincia de Panamá y el resto de las sedes regionales, instaladas en las provincias del país. Exhibiendo una notoria carencia de recursos básicos y personal idóneo.
Falta de recursos
La planilla presupuestaria del Senniaf, del 1 de enero al 30 de noviembre del año 2021 demuestra que se pagó un total de 2,184,434.55 USD entre presupuesto de funcionamiento e inversión. Es decir, en base a este presupuesto se manejan los asuntos administrativos, de proyección y promoción integral, de bienestar, desarrollo comunitario y recursos materiales. con un total de más de 6 mil dólares mensuales destinados a las necesidades y sostenimiento de los albergues en el país, se espera que el funcionamiento de estos lugares sea, al menos, regular y estable. Sin embargo, la realidad que se vive dentro de estas instituciones es totalmente diferente.
La planilla presupuestaria del Senniaf, del 1 de enero al 30 de noviembre del año 2021 demuestra que se pagó un total de 2,184,434.55 USD entre presupuesto de funcionamiento e inversión. Es decir, en base a este presupuesto se manejan los asuntos administrativos, de proyección y promoción integral, de bienestar, desarrollo comunitario y recursos materiales. con un total de más de 6 mil dólares mensuales destinados a las necesidades y sostenimiento de los albergues en el país, se espera que el funcionamiento de estos lugares sea, al menos, regular y estable. Sin embargo, la realidad que se vive dentro de estas instituciones es totalmente diferente.
“Las condiciones infrahumanas en las que tienen a los niños no tienen razón de ser”
Walkiria Chandler
“Las condiciones infrahumanas en las que tienen a los niños no tienen razón de ser”, sostuvo la diputada Walkiria Chandler, quien presentó el reporte.
Por su parte, la mayor preocupación de Kimberly como testigo y miembro de los albergues, es la enorme falta de recursos. “No cuentan con implementos adecuados, no tienen suficientes camas y las que tienen están desgastadas por los años y el excesivo uso de las mismas. No tienen aire acondicionado, ni siquiera abanicos, en regiones donde el clima oscila entre los 38 y 41 grados centígrados. Carecen de puertas en los baños y utensilios de aseo básicos. En algunos lugares era insólito ver como ni siquiera había suficiente comida para alimentar a todos los refugiados”. Afirma Kimberly con los ojos nublados por lágrimas.
Los detalles vividos en carne propia en estos lugares son difíciles de digerir, las condiciones en que tratan y viven estos niños son inhumanas. Kimberly recuerda agredir físicamente al director Rubén Chars de, en ese entonces, el albergue Casa hogar metro amigos en Tocumen, pues les negaban el derecho de conservar sus pertenencias personales tales como ropa, cepillo de dientes, desodorantes, ropa intima entre otros.
“La ropa que usábamos llegaba en la mañana y tenías que pelear por lo que se ajustara más a tu cuerpo, no lavaban esas prendas y lo peor es que era ropa que usaban todos, todo en este albergue era compartido, nada era personal. O escondes tu ropa interior intima o te tocaba usar cualquiera prenda que posiblemente usaron cientos de niñas más”
Kimberly Bermudez
El hecho que todos usaran las mismas prendas de vestir generó con el paso del tiempo una ola de alergias en todos los menores refugiados. “Dermitis era la enfermedad que reinaba en ese lugar” afirma Kimberly, esbozando una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios, que denota un tono de burla e ironía.
¿A qué se debe la falta de recursos?
El presupuesto elaborado no está destinado, al parecer, para solventar este tipo de necesidades básicas de los niños y/o los recursos de los albergues, sino que, está destinado al desarrollo de los diferentes programas de “desarrollo y bienestar” que, supuestamente, se llevan a cabo en los albergues (Ampliación más adelante).
Domingo Barrios director del albergue “Aldeas” se pronunció respecto al sistema financiero que manejan la mayoría de albergues en el país y propone una posible solución.
“Los subsidios que me dan a mí, no me los dan para el niño, me los dan para actividades de educación extracurricular, para un proyecto en particular, pero no para subsidiar al infante que ellos me han entregado. Es. necesario un presupuesto específicamente para los infantes”– Afirma Barrios.
Por otro lado, Kimberly en su intento de mitigar el problema interno de la entidad y cargando con el peso de la responsabilidad en sus hombros, decidió realizar campañas de donación a través de redes sociales para recoger utensilios y donarlos a las instituciones. Acción que fue un éxito total y motiva al resto de la ciudadanía a realizar este tipo de actividades con mayor frecuencia.
Educación y programas para los niños albergados
Los niños tienen acceso a educación, pues cuentan con escuelas dentro y fuera de los distintos albergues. Sin embargo, Kimberly deja muy en alto su inconformismo con el manejo de la salud mental en las instituciones, pues no hacen un seguimiento oportuno a los niños, y los albergues que tienen acceso a psicólogos, tratan temas irrelevantes que no ayudaban con el buen desarrollo de los niños.
Por lo que hace énfasis en la necesidad de reforzar un sistema educativo y psicológico para los niños en riesgo social. En un lugar donde la miseria, los problemas sociales y la falta de moral abundan, es obligatorio contar con un seguimiento psicológico adecuado que permita a los niños desarrollarse correctamente dentro de la sociedad. Además, estos niños no cuentan con posibilidades de crecimiento profesional, una vez salen de los albergues quedan nuevamente en condiciones de vulnerabilidad.
En la página oficial del Senniaf se encuentran las especificaciones de sus objetivos respaldados por la ley. Por ejemplo, según La Ley Nº. 14 del 23 de enero de 2009, por la cual se crea la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, establece entre sus funciones la de supervisar y evaluar la calidad en los programas y servicios sociales dirigidos a la niñez y la adolescencia ejecutados por entidades públicas y privadas, así como su apego al respeto por los derechos humanos.
Así mismo, Según la ley 32 de 2010 La SENNIAF, implementa el programa de medidas reeducativas en el cual se elabora el Plan Individual de Cumplimiento, que va orientado al desarrollo de actividades de formación en destrezas técnicas, actividades lúdicas y la formación de habilidades que permitan a los y las adolescentes tomar mejores decisiones en su vida.
No obstante, Kimberly manifiesta que su estadía en estos lugares no se asemeja a los objetivos planteados. Por el contrario, su día a día se basaba en una rutina matinal abrumadora; levantarse a las 5 de la mañana a realizar labores domésticas: limpiar el lugar, organizar los espacios, largas líneas para ducharse y desayunar. Aunque en muchas ocasiones muchos niños quedaban sin desayunar por falta de alimentos. En el resto del día, algunos jóvenes iban a la escuela y otros disponían de un considerable tiempo libre. Básicamente en los albergues visitados por Kimberly no existían programas de desarrollo sólidos y bien planteados.
En cambio utilizaban métodos poco ortodoxos como “Calabozos” para castigar a los niños, consistía en encerrar a los niños en un cuarto totalmente oscuro, sin acceso a alimentos y privados de libertad por un periodo de tiempo. Añade que se conoce de otro tipo de castigos físicos como obligarlos a arrodillarse sobre granos de maíz. Basicamente imitando el arcaico sistema de castigo penal del siglo XVIII Y XIX, cuando se amordazó y castigo brutalmente a las personas de color encerrandolos en calabozos, violando cualquier tipo de derechos fundamentales.
*INSERTAR AUDIO KIMBERLY.
Personal a cargo
Por otro lado, uno de los objetivos principales del Senniaf es promover y coordinar cursos permanentes de capacitación y actualización en derechos humanos de niños, niñas y adolescentes para todo el personal en los albergues. El reporte elaborado, por su parte, demostró que la misma entidad no cuenta con un sistema de información general sobre la niñez y adolescencia, ni una estrategia orientada a producir investigaciones que le permitan a la institución, tomar decisiones basadas en evidencias.
Las personas directamente encargadas del cuidado de los niños, se hacen llamar en algunos albergues “madres ” o “tías ” dependiendo del albergue . Son, en su mayoría, mujeres encargadas de velar por el bienestar de los niños y jóvenes, Aunque irónicamente son estas mismas personas las que cometen abuso de poder y autoridad, maltratando a los niños física y psicológicamente. Poniendo en tela de juicio los filtros que usan para contratar al personal en estos cargos tan importantes para el desarrollo de los niños.
La desprofesionalización del Senniaf repercute en la intervención de los servidores públicos que laboran en las instituciones. Evidenciando, una realidad que se vive en Panamá, los cambios administrativos dentro de las instituciones (Senniaf) se hacen mas por temas políticos que por profesionales.
En el interior del país, por ejemplo, se encontró un albergue administrado por un líder religioso, que le quitaba los medicamentos a los pacientes psiquiátricos, persuadiéndolos a rezar en su lugar.
Kimberly comenta un caso en particular que causó impacto en ella. “En un albergue en Penonomé, tenían encerrado a un niño autista, encerrado en un cuarto las 24 horas del día, sin supervisión ni cuidados. Lo tenían en ese lugar como la mascota que tú vigilas de vez en cuando” comenta Kimberly con un tono de indignación y melancolía.
«Los abusos los cometen los mismos internos. Niñas denuncian que religiosos les dejaban embarazadas y luego se cometían abortos», señaló la congresista Zulay Rodríguez, también parte de la comisión que elaboró el reporte sobre los albergues.
Desafortunadamente la impunidad ha sido algo que caracteriza este bochornoso escándalo. A pesar de las cientos de denuncias y a un año de lo ocurrido, no se ha logrado resarcir los daños causados.
Además, lo sorprendente del Senniaf, la entidad a cargo de los albergues, es que era consciente de estas aterradoras historias de abusos y no procuró tomar cartas al respecto, brindar asesoría y/o compañía a las víctimas en su momento, se presume, ademas, que los fondos destinados son utilizados en beneficio de los administradores.
Por otra parte, entre los procedimientos del Senniaf, segun su pagina web, se utiliza una Guía de Procedimiento para la Atención en el Programa de Medidas Reeducativas, cuyo objetivo es prevenir la continuidad de conductas infractoras, a través de acciones encaminadas a proveer al adolescente y su familia, de atención individualizada y personalizada, educación comunitaria y fortalecimiento familiar, esto en función de establecer el plan de cumplimiento de cada adolescente.
No obstante, la realidad nuevamente es diferente, Los niños, niñas y jóvenes no cuentan con ningún tipo de seguimiento luego de salir de los albergues, si los niños no son acogidos por una familia salen al cumplir la mayoría de edad sin ningún tipo de accesoria, ni seguimiento. Kimberly, por su parte, quedó en estado de embarazo a los meses de abandonar el albergue, siendo aún menor de edad, lo que evidencia la urgente intervención de autoridades competentes. Hoy por hoy, Kimberly tiene dos hijas, de 7 y 9 años.
Un año después
A un año de lo ocurrido, La Asamblea Nacional ratificó a la Directora General de la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (Senniaf), Graciela Mauad, quien afirmó que los albergues tendrán auditorías periódicas sin previo aviso.
Hasta ahora, cinco personas han sido condenadas en el marco de las investigaciones por abusos sexuales y maltrato a decenas de menores en los albergues. Tres de las personas fueron sentenciadas por delitos sexuales y dos por maltrato al menor, informó en una conferencia de prensa el Fiscal Superior de la Sección Especializada en Familia del MP, Aurelio Vásquez, sin más precisiones.
En la Sección Especializada en Familia y en la Fiscalía Anticorrupción hay además 27 carpetas que se encuentran en trámite para «tomar una determinación en cuánto a la acusación formal, que en su momento se va a presentar», agregó el fiscal Vásquez.
En el contexto sobre los hallazgos de abusos a menores, cada cual tiene su cuota de responsabilidad; mucho se debe a procesos burocráticos, exceso de casos en los juzgados de menores, instituciones débiles, etc. Pero lo más importante, la ausencia de una ley integral de protección de la niñez, y en esto último responsabiliza a la Asamblea Nacional. Qué le espera a los futuros niños?

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