Valesca Ricardo
Como una persona que sufre de ofidiofobia, tengo ese temor irracional y persistente a las ser-pi-en-tes, admito que dedicar un «Año de la serpiente» me parece una cosa grotesca o más bien un mal presagio.
Pero la realidad para los cientos de millones de personas que celebran el inicio del nuevo año del calendario lunar chino es diferente. La serpiente, el sexto de los doce animales del ciclo zodiaco chino, simboliza sabiduría, inteligencia y misterio. Para aquellos que creen en la astrología china, las personas nacidas en este año tienden a ser mas intuitivas, agradecidas y atentas.
La festividad que inició el miércoles simboliza actualmente una esperanzadora transición del frío invierno a la estación de la renovación y tienen lugar durante la luna nueva, lo que sucede anualmente entre finales de enero y mediados de febrero, según la Enciclopedia Britannica.
China ha estado en mi «bucket list» durante años, pero supongo que la visita se aplazará para el siguiente año, el del Caballo, ó el próximo con el año de la Cabra. Este año seguramente no es el más adecuado para alguien que no tolera escribir el nombre, pronunciarlo o incluso ver fotos de una Ser- pi- en-te.

La imagen de la ser-pi-en-te es realmente importante durante todo el año, se venden pequeñas estatuas o figuras de la serpiente como amuletos de la suerte, en algunos lugares se realizan danzas de la serpiente como símbolo de protección y renovación (protección de parte de un animal que es capaz de tragar presas hasta dos o tres veces más grande que su propio diámetro corporal), e incluso se emiten monedas conmemorativas y sellos postales con la imagen del reptil.
Aunque, personalmente, no puedo evitar sentir rechazo al tema, es importante ofrecer una perspectiva sobre esta festividad que provoca la mayor migración interna de personas en el país asiático y que cuenta con numerosos y extraordinarios rituales tradicionales que se pueden extender por 15 días o más.
Para mi fortuna, cuento con los siguientes 12 años para visitar la tierra de la gran muralla ya que el próximo año del ofidio será en 2037, mientras que el anterior a este fue en 2013.
El Año Nuevo Lunar, o Fiesta de la Primavera, se celebra en China y gran parte de Asia, incluidos Corea, Vietnam y Singapur, así como entre la diáspora asiática mundial y tiene muchas historias de origen. La más común es una leyenda según la cual las celebraciones tienen su origen en un esfuerzo por ahuyentar a una bestia llamada «Nian» (que significa «año» en chino mandarín) que acechaba ciudades y pueblos cada primavera, atacando a la gente. Como Nian temía los ruidos fuertes, el fuego y el color rojo, la gente utilizaba petardos y papel rojo para ahuyentar a la mítica criatura.
Sin duda, esta celebración, cargada de rituales y significados profundos, es testimonio de la riqueza cultural de una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Si bien la serpiente puede ser una figura perturbadora para algunos, para otros representa un símbolo de sabiduría, renovación y buena fortuna.
Al final, es esa diversidad de interpretaciones y tradiciones lo que convierte al Año Nuevo Lunar en una celebración única que atraviesa fronteras, llevando consigo la esperanza y la unidad de millones de personas alrededor del mundo.
Y aunque este año no sea el más adecuado para mí, quién sabe, tal vez en el futuro, pueda comprender mejor la celebración y con ello la serpiente misma.
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